lunes, 27 de marzo de 2017

Heridas presentes...

Las malas experiencias que vivimos a lo largo de nuestra historia... conforman nuestras heridas emocionales... Las cuales debemos evitar maquillar, pues cuanto más tiempo esperamos para sanarlas, más se agravan. Por eso alimentar a la tristeza no ayuda, pero si de vez en cuando viene bien dejar que salga... En mi caso... con trazos frágiles que ilustran el dolor físico y el emocional...
Esconder  la herida que más daño hace, te hace temblar por el mero hecho de mirarla de frente y revivir ese recuerdo... Por ese hábito que se hizo rutina y te apropiaste, que se cubre con un simple "disfraz " que te "protegerá"... pero es cuando empiezas a no ser tú.



Y por ello el darse tiempo para observar cómo inocentemente uno se apega a la herida... te hacen reflexionar sobre tantas cosas...Pero no temas, pues sentirás que esto es una Oportunidad... una oportunidad a sanar y aceptar que te hicieron daño y que esa herida, que tan presente está en tu vida a día de hoy, puede curarse. Porque esa herida eres tú, es tu Yo infantil, que está contigo y te recuerda y te acoge, y por ello no te ha quedado otra que sanarla. Porque esa niñez quizás sea el despertar a la vida, a una nueva etapa donde las emociones nos ayudan a viajar hacia la felicidad, fuera de prejuicios y libres, ligeros como la seda, y dueños de nuestros propios caminos.



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